El Reloj
 
de Alfredo Frias
Julio 2019

Si desde lejos…


Si desde lejos, ya que estamos separados, Todavía me reconocés, el pasado, ¡Ay, vos que compartís mis sufrimientos! Podés señalar algo bueno,


Decime, ¿cómo te espera tu amada? En esos jardines, después de lo horrible. ¿En el tiempo oscuro nos encontramos? Acá por los arroyos del mundo sagrado.


Tengo que decir, que había algo hermoso En tu mirada, cuando desde lejos Una vez miraste a tu alrededor felizmente, Hombre siempre reservado, sombrío


Aspecto. ¿Cómo pasaron las horas, cómo todavía puede mi alma estar serena? Habría estado tan disociada? ¡Sí!, confieso que fui tuya.


¡Es cierto! Me traés a la memoria cuanto ya sé y escribís en ella, Con cartas, así es como me siento, Voy a recordar el pasado.


¿Era primavera? ¿Era verano? El ruiseñor canciones dulces entonó entre pájaros, que no muy lejos estaban en los arbustos Y los árboles con sus aromas nos envolvían.


Los caminos claros, arbustos bajos y la arena sobre lo que caminamos, se tornó más alegre Y más bonito el jacinto o el tulipán, la violeta, el clavel. Alrededor de paredes y muros la hiedra, verdeaba Una sacra oscuridad de altas alamedas. Por la noche, por la mañana estuvimos ahí, Hablando mucho y mirándonos con gozo.


En mis brazos resucitó el joven, que perdido, llegó de los campos, el que con melancolía me hizo contemplarlos, hasta guardar los nombres


Y toda la belleza que había guardado, que en orillas llenas de alma, también muy dignas de mí en la tierra nativa florece o escondido, desde lo alto,


De aquellos lugares que tanto amó, La belleza que sobre la tierra patria florece O se oculta en sagradas orillas, y desde lo alto,


Donde puedas ver el mar, pero nadie quiere ser. Tomalo, y pensá en los que siguen felices, por eso Porque el día encantador nos arroja,


Contemplar es posible hasta donde el mar se pierde Y nadie quiere estar. Alegrate y pensá En la que todavía se complace Porque para nosotros brilló el día radiante,


El que con declaraciones comenzó, entrelazando las manos, uniéndonos. ¡Ay de mí! Fueron hermosos días. Pero una triste oscuridad llegó tras ellos.


¡Que estás tan solo en el hermoso mundo siempre me decís, amado! Pero eso no lo sabés


Wenn aus der Ferne Friedrich Hölderlin Traducción original: Antonella Saldicco